martes, 16 de septiembre de 2014

¿Por qué los japoneses viven tantos años? (2) El secreto también está en mantenerse activos

Mujeres japonesas haciendo ejercicio


En la primera parte de la entrada hemos repasado las bondades de la dieta tradicional japonesa y su relación con la longevidad de los japoneses, pero la esperanza de vida y la salud de las lersonas más longevas japonesas no sólo tiene que ver con la dieta que llevan a lo largo de su vida. Una vez alcanzan la vejez parece que tengan mejor calidad de vida que nuestros mayores. ¿Qué otros factores ayudan a alcanzar una vejez tan saludable?

Vejez útil y activa

Dos son los motivos que se alían con la dieta japonesa a mejorar la salud de las personas, la actividad física y la vejez activa:

  • Actividad física y contacto con la naturaleza: Los japoneses caminan y utilizan mucho la bicicleta, incluso en Tokyo. Tienen una actividad física moderada en comparación con el sedentarismo de muchos países de Occidente, especialmente si los comparamos con los mayores españoles. Les gusta ir al campo en fin de semana y a los balnearios de las montañas (los famosos Onsens de aguas volcánicos que nadie debería perderse). Japón es un país muy verde, incluso Tokyo para ser una gran ciudad no se siente tan contaminada como Madrid o Barcelona. Sus raíces sintoísta les hacen respetar e intentar integrar la naturaleza en los espacios cotidianos. Terrazas en azoteas o plantas intermedias de edificios, espléndidos jardines y parques, árboles en las calles... Hasta para algo tan sedentario como los videojuegos, les encanta jugar a los que requieren movimientos de interacción con la máquina (bailes, tambores etc etc, los he probado, son muy divertidos....). El karaoke también es un entretenimiento bastante liberador.


Tipico Onsen de aguas termales en las montañas

  • Jubilación parcial o mantenerse activo hasta la vejez: otro aspecto a tener en cuenta de la cultura japonesa es que se jubilan muy tarde y muchos de ellos siguen manteniendo vínculos con sus empresas a tiempo parcial, asistiendo a reuniones generales o yendo a comer con los empleados una vez alcanzada la edad de la jubilación. En Occidente es más común ansiar la jubilación después de pocos años de vida laboral. ¿Quién querría jubilarse más tarde? La mayoría de nosotros trabajamos para vivir pero no queremos vivir para trabajar, en cambio la relación de los japoneses con sus empresas es mucho más compleja, están totalmente comprometidos con ellas hasta el punto de que las empresas abusan de sus empleados, siendo, desde el punto de vista occidental, poco respetuosa con los derechos laborales e individuales del trabajador. Muchos japoneses son realmente adictos al trabajo, forma parte central de su vida, lo sienten como parte de su familia, aceptan trabajar horas extras no remuneradas cada día, jornadas de hasta 12-14 horas y anteponen las necesidades de la empresa sobre las personales.

Cualquiera que me conozca sabrá que no estoy para nada de acuerdo con estos abusos empresariales a los trabajadores, pero a pesar de ello podemos aprender dos cosas en nuestro beneficio:

  1. A partir de los 50 años el nivel de exigencia sobre el trabajador japonés se va reduciendo adaptándose al envejecimiento del mismo. Al trabajador maduro se le considera un activo importante por su experiencia, estaría bien adoptar esta postura con nuestros trabajadores maduros, exigirles menos y tenerles en consideración, en vez de querer deshacerse de ellos para contratar a jóvenes por menos dinero.
  2. Una vez alcanzada la edad de jubilación, el que quiere puede seguir manteniéndose activo a tiempo parcial en la empresa. Este último aspecto puede ayudar a mantener la salud física y mental al mantenerlos activos después de los 65-70 años y reducir el deterioro fisiológico que sufre el cuerpo y la mente a partir de cierta edad siempre y cuando la actividad sea agradable para la persona (te guste tu trabajo) y adaptada a las capacidades y necesidades. Suena utópico pero es imposible.

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Pero no sólo del trabajo vive el hombre

En realidad no es que haga falta seguir trabajando obligatoriamente para mantenerse sano. La actividad física y mental puede venir también de otras actividades como leer, volver a estudiar, practicar hobbies, atender a los nietos, ayudar a los hijos, viajar, dedicarse al jardín o a plantar una huerta, hacer ejercicio, salir a bailar con los amigos/as etc, etc. Cualquier cosa menos la típica imagen de la abuela sentada en la butaca del salón de casa viendo la vida pasar y esperando la muerte. Para aquellos que no han tenido más hobbies que su trabajo, mantenerse medio activos puede darles un plus de salud en los últimos años de la vida. Es bueno seguir sintiéndose útil después de una vida dedicada a diferentes "ocupaciones" laborales o no.


El coste de la armonía

Tampoco es perfecto todo en Japón, los japoneses son sumamente sumisos, tienden a evitar el conflicto, a no expresar en público las cosas que pueden romper la armonía, especialmente en el trabajo y en relaciones sociales. Como turista o cliente es ideal porque siempre tienen una buena cara, todo funciona a la perfección, está limpio y ordenado, siempre te reciben con una sonrisa y te despiden con alegría. En 15 días no hemos tenido ni una mala cara, ni un desaire. Transmitir buen rollo genera buen rollo alrededor y relaja mucho las tensiones del día a día, deberíamos practicarlo más, aunque sé que para ellos la procesión va por dentro, seguro que no es tan desbocada como la nuestra. 



En Japón existe una gran presión social por conseguir las metas y cumplir con las expectativas que tienen sobre nosotros, en no quejarse, en cumplir con las normas. Hay normas y formas de hacer las cosas para todo, hasta el punto de que los japonese acaban siendo bastante obsesivos y perfeccionistas con cosas como la limpieza, el orden, las formas, las obligaciones impuestas por la sociedad, el trabajo. En Europa rozaría casi lo patológico. Sumado a las escasas vacaciones de las que disfrutan y las largas jornadas laborales que ocupan casi todo el día, hacen que los japoneses trabajadores (sobre todo los hombres) estén sometidos a gran estrés que tienden a relajar con el alcohol (sake o cerveza) después del trabajo. Toda esta esta presión es en parte responsable de que Japón sea uno de los países con mayores tasas de suicidio del mundo. También que existan enfermedades sociales como el Hikikomori o aislamiento social que se desarrolla en parte por el miedo a no estar a la altura de lo que la sociedad espera de ellos. Copiemos sólo lo bueno.


Conclusiones

En definitiva, una vez alcanzados altos estándares de higiene, coberturas de necesidades básicas, buenos estándares de calidad de vida y sistemas sanitarios universales y de calidad, las sociedades occidentales tienden a morir de sobrealimentación, hábitos dietéticos inadecuados, sedentarismo y estrés, en contraste con los países más pobres que mueren de malnutrición, de infecciones debidas al deficiente sistema inmunológico precisamente por la malnutrición y a bajos estándares de higiene, y falta de atención sanitaria de calidad.

Dietas tradicionales como la mediterránea o la japonesa han demostrado beneficios indudables sobre la salud cardiovascular y el cáncer y, junto con el ejercicio, el control del estrés y mantenerse activo el máximo de años posibles son la clave de la longevidad.

Mantenerse activo durante la vejez aporta un plus de vitalidad que deberíamos buscar una vez alcanzada la jubilación. Cada uno con la actividad que más le satisfaga.

Transmitir buen rollo genera buen rollo, esforcémonos en sonreír, en servir a los demás sin servilismos pero con amabilidad e intentando ayudarnos y hacernos la vida más fácil los unos a los otros. Ha sido un placer estar estos días en Japón y conocer esta cultura. Os lo recomiendo.

Ya lo cantaba Annie en el orfanato"nunca estas acabado de vestir sin una sonrisa", no te la dejes en casa ni tampoco te olvides de llevarla de vuelta. http://youtu.be/ry79LzkkDb4



Hasta la próxima entrada.



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