No busques en Google, recuerda. El efecto Google sobre nuestra memoria

 



Este invierno nos juntamos 5 amigos a pasar unos días en el Empordà, la mayoría bastante tecnológicos y habituados a usar nuestro móvil para casi todo. Como en otras ocasiones ha surgido el tema de lo enganchados que estamos a los móviles hoy en día, y como ante la menor duda de algo acudimos a Google a buscar el significado de una palabra, el nombre de aquella película que no nos acordamos, del actor que vemos en la tele o la cantante que suena en Spotify. Uno de mis amigos me retó a no acudir a Google para buscar el nombre de la artista que estaba sonando, esforzarme en recordarla y.... voilà en un par de minutos había dado con su nombre en mi memoria. Poco más tarde fue igual con el nombre de una película. La información estaba allí almacenada pero mi primera reacción fue acudir a Google a buscarla sin hacer el esfuerzo de acceder al rincón de mi memoria donde estaba almacenada o de utilizar estrategias de evocación.

Este sencillo hecho me ha hecho tomar conciencia de la cantidad de oportunidades que perdemos a lo largo del día de evocar los recuerdos almacenados en nuestra memoria a largo plazo. En su lugar optamos por la vía fácil de buscarlo en Google. Y esta falta de uso de la memoria y la evocación de recuerdos puede tener (o no) consecuencias a largo plazo que todavía desconocemos. Vamos a ver....


El efecto Google

Un par de búsquedas por Google me han llevado a un ya descrito "Efecto Google" sobre la memoria. Básicamente diversos experimentos han mostrado como "la confianza en poder consultar un dato en Internet u otra base de datos externa relaja el esfuerzo para recuperar esta información por un lado, y el esfuerzo para memorizarlo por otro". Tendemos a memorizar mejor lo que sabemos que no podremos encontrar con facilidad en Internet u otro almacén de datos como nuestro ordenador, que lo que pensamos que encontraremos fácilmente con un solo clic. 

Sin embargo no es que dejemos siempre de memorizar. En el caso de ordenadores, conservamos mejor la información de donde está la información almacenada que su contenido, aunque ahora que el almacén es la nube y la información viene a través de un buscador no sé si memorizamos algo, simplemente sabemos que está en Google. 

Las consecuencias de esta nueva forma de almacenar la información (o de no almacenarla) son todavía desconocidas, si bien no necesariamente ha de ser negativa. Se puede ver como una forma de adaptación a la sociedad de la información, donde es imposible recordar la ingente cantidad de datos e información que nos llega cada día y que hace falta manejar en nuestros actuales trabajos o queremos manejar en nuestro día a día. Los médicos ya usábamos el vademécum o los enormes tomos de medicina interna antes de la era digital, porque nuestra memoria no es ilimitada y para la mayoría de los médicos nos es imposible retener toda la información sobre enfermedades, efectos secundarios o contraindicaciones de todos los fármacos que manejamos con completa seguridad. Hoy en día los hemos sustituido por la consulta de esta información en internet o en bases de datos de los sistemas informáticos en tiempo real, lo cual nos permite dar una asistencia más segura, más adecuada y reducir la posibilidad de errores que cuando tomamos decisiones basadas en nuestra memoria no infalible. Y aunque pueda parecer que por un lado nos hacemos más dependientes de las máquinas para trabajar porque nos esforzamos menos en retener la información, por otro lado la consulta repetida de la información también genera conocimiento y memorización por repetición.

Memoria transactiva y simbiosis hombre-máquina

Esta situación no es nueva y ya fue descrita en la años 80 en grupos de trabajo donde determinadas personas se especializan en un tipo de información y otras en otro, compartiendo la información con el compañero cuando la necesita. Se le denomina memoria transactiva y es similar a lo que ocurre en Google pero en este caso, en vez información repartida en memorias de personas, la información está volcada en la red.

Sin embargo hoy en día lo que estamos es desarrollando una especie de simbiosis entre el hombre y las máquinas, un mecanismo de adaptación de la era digital, que por otro lado algunos científicos se preguntan si esta forma de almacenar la información tendrá consecuencias sobre nuestra memoria a largo plazo.

Los buscadores, las Wikipedias y las bases de datos digitales nos permiten manejar una mayor cantidad de información que sería imposible alamacenar en nuestra memoria y utilizarla sin cometer fallos, y esto es muy positivo pero....

Lo que no usas se atrofia

Lo que ocurre hoy en día es que esta situación se está llevando al extremo. Con los buscadores de Internet el hecho de no memorizar y no evocar de la información en nuestra memoria se sale de lo estrictamente profesional y abarca todos los aspectos de la vida, y....

....En el cerebro lo que no usas tiende a debilitarse y lo que si usas a reforzarse, por eso no es del todo recomendable que abusemos de las búsquedas de datos en Internet sin antes intentar un ejercitamiento de la memoria de evocación de nuestros propios recuerdos, incluso esforzarnos en retener algunos números de teléfono, direcciones, realizar cuentas mentales en vez de recurrir a la calculadora o hacer unos crucigramas son prácticas que día tras día, año tras año nos pueden ayudar a mantener más años la capacidad ágil de acceder a nuestros recuerdos o manejar la información. Esta es la base de la estimulación cognitiva, aunque para saber si esto es así tendremos que esperar unos años a ver que pasa.

Mientras tanto, por el principio de precaución, tomemos conciencia e intentemos recordar con un poco de esfuerzo algo antes de buscarlo en internet. Días, meses y años de no usar nuestros cerebro como lo hacíamos hace  años podría tener sus consecuencia. El tiempo lo dirá.

En vez de googlear, primero recuerda. 

Conclusiones del artículo Google effects on memory 
"These studies suggest that people share information easily because they rapidly think of computers when they find they need knowledge (experiment 1). The social form of information storage is also reflected in the find- ings that people forget items they think will be available externally and remember items they think will not be available (experiments 2 and 3). Transactive memory is also evident when people seem better able to remember where an item has been stored than the identity of the item itself (experiment 4). These results suggest that processes of human memory are adapting to the advent of new computing and communica- tion technology. Just as we learn through transactive memory who knows what in our families and offices, we are learning what the computer knowsand when we should attend to where we have stored information in our computer- based memories. We are becoming symbiotic with our computer tools (8), growing into interconnected systems that remember less by knowing information than by knowing where the information can be found. This gives us the advantage of access to a vast range of information, although the disadvantages of being constantly wiredare still being debated (9). It may be no more that nostalgia at this point, however, to wish we were less dependent on our gadgets. We have become dependent on them to the same degree we are dependent on all the knowledge we gain from our friends and co-workersand lose if they are out of touch. The experience of losing our Internet connection becomes more and more like losing a friend. We must remain plugged in to know what Google knows".

Referencia

  • Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips. Betsy Sparrow. Science 05 Aug 2011: Vol. 333, Issue 6043, pp. 776-778 DOI: 10.1126/science.1207745


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