Yo elijo Sanidad 100% pública: Universalidad, equidad, solidaridad, transparencia, derechos laborales y justicia social

Jo trio Sanitat 100% pública: Universalitat, equitat, drets laborals i justícia social
Adaptado de la Campaña Yo elijo 100% Pública Madrid
Fuente: patusalud.es

Vuelvo del verano embarcado en los movimientos en defensa de la sanidad pública y con nuevos proyectos que quiero compartir con vosotros. Vivimos inmersos en cambios políticos que van a marcar una época. El fin del bipartidismo, de los gobernantes herederos de la transición (demasiado corrompidos por el poder para responder a las necesidades reales de la población), de los privilegios de los políticos, de la "dictadura" del PP de la última legislatura o del caso de la familia Pujol-Ferusola (entre otros gobernantes que han ido cayendo) enriqueciéndose presuntamente a costa del dinero de los contribuyentes. Todos ellos son desencadenantes y corresponsables de la aparición de nuevos partidos en los que se está dando voz y representación directa a la ciudadanía. El cambio de (re)generación política que se avecina es una evolución natural en una democracia tan joven como la nuestra y que llega en el momento más necesario.

Pérdida de derechos por la crisis

En los últimos 5 años, derechos básicos de los ciudadanos como la sanidad, la educación, el derecho a una vivienda digna y asequible o la justicia, han sido zarandeados y en parte vendidos a precio de saldo. Entre todos hemos pagado la deuda que han generado banqueros,  políticos corruptos, malos gestores y grandes empresas constructoras. Nuestros políticos del PP-PSOE-CIU han llegado a anteponer en la Constitución el pago de la deuda al mantenimiento de los derechos básicos de los ciudadanos. Una de las consecuencias de esta locura impuesta por la Troica y los mercados ha sido priorizar el pago de la deuda a la sanidad o la educación. Año tras año los trabajadores de la sanidad pública vemos la decadencia de los servicios que prestamos, cada año menos presupuestos, cada año más recortes y empeoprando la calidad y al salud de los ciudadanos. Y cada año más privatizaciones o conciertos con empresas privadas, que lejos de beneficiar a la sociedad, fragmentan el sistema sanitario y lo hacen menos transparente, controlable y justo, para beneficio de unas cuantas empresas poderosas que lo gobiernan todo, bancos, constructoras, empresas multinacionales, grandes corporaciones sanitarias y fondos de inversión, demasiado vinculadas con los partidos políticos de siempre.

Que es privatización y que no es privatización en sanidad

Mucho se habla en las tertulias televisivas sobre qué es privatización y qué es externalización, la palabra preferida de los dirigentes del PP/CIU cuando quieren decir privatización. Pues bien, para dejarnos de rodeos, el "European Observatory on Health System and Policy define privatización en los sistemas sanitarios como «el proceso de transferencia de propiedad y/o funciones gubernamentales de entidades públicas a privadas (ya sean organizaciones con ánimo de lucro o sin él)», que puede afectar a la financiación, la provisión, la gestión o la inversión" (1). En resumidas cuentas, que todo lo que no sea sanidad pública (hospitales y centros de salud públicos) con gestión pública, está privatizado.

En Cataluña estamos a la cabeza de España en conciertos con la sanidad privada. Desde el principio de la democracia CIU optó por este modelo. Han llegado a privatizar  incluso muchos centros de atención primaria, algo casi inexistente en el resto del estado español. Durante los años del tripartito esta tendencia se interrumpió volviéndose a retomar con fuerza a la vuelta de CIU a la Generalitat en el 2010.  En estos últimos dos años, incomprensiblemente ERC no se ha opuesto a las políticas sanitarias de su socio en el gobierno, siendo cómplices del desmantelamiento de la sanidad pública catalana, por anteponer sus intereses independentistas a las necesidades reales de los ciudadanos.

La crisis económica ha propiciado un nuevo boom de convenios con la sanidad privada. Lo justifican diciendo que es más eficiente y más barata. Ambas cosas sin bases científica que lo demuestren, como bien se deja claro en este artículo de la revistas AMF (1) que os reocmiendo leer, y otros muchos informes. Además no han demostrado obtener mejores resultados en salud y en cambio si lo han hecho en algunos casos con perores resultados. Existen muchas sombras respecto a su transparencia, equidad y su valor para la sociedad que es claramente negativo. Pensemos que los accionistas quieren resultados cueste lo que cueste, aunque ello suponga un menoscabo de la atención que se da, o un empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores. 


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Privatizar no es mejor ni más eficiente, es una opción política que beneficia a grandes empresas

No, privatizar no es ni más barato, ni más eficiente, ni tiene mejores resultados en salud, privatizar la sanidad es una opción política ANTIGUA ligada al liberalismo de la época de Margaret Thacher ("Thacherismo") de los años 80, y a las oleadas neoliberales de los últimos 5-10 años que lejos de solucionar la crisis y hacer una sociedad mas justa, incrementan las diferencias entre ricos y pobres y concentran el dinero y el poder en unas cuantas manos.

Y aquí tenemos que tener muy claro qué partidos promueven, han promovido o permiten la privatización de los servicios sanitarios y cuales no, de cara a las proximas elecciones generales y autonómicas:
PP y CIU especialmente, y en menor medida PSOE (también se ha privatizado en Andalucía) y ERC son los principales responsable. Ciudadans como partido liberal defiende también algunas de sus propuestas.

En cambio apuestan firmemente por un modelo 100% público PODEMOS, IU, ICV-EUIA, EQUO, y algunos partidos más pequeños como las CUP, Proces Constituyent en Catalunya y seguro que otros muchos por el resto del estado español.


Pacientes rentables y pacientes no rentables

Curiosamente se privatizan más los servicios rentables, mientras que no se hace con los que no lo son, de nuevo beneficiando a los intereses privados y no a los de los ciudadanos. Muchos asumen ganancias cuando las hay, pero cuando quiebran, el estado asume las pérdidas, como ya ha ocurrió en Inglaterra (1). Además están los riesgos de manipulación de los procesos de adjudicación, de trafico de influencias, la concentración de múltiples servicios en grandes empresas multinacionales como ocurre con CAPIO/IDC Salut, en perjuicio de la economia local de proximidad, los autónomos y las PIMES que no pueden competir con ellas en los procesos de adjudicación, y llevándose en muchos casos sus beneficios fuera del país, en vez de repartirse entre los ciudadanos... Tengamos visión política más amplia sobre las consecuencias de determinadas políticas neoliberales sobre la economia a largo plazo y avancemos hacia la economía sostenible (no se trata de volver al comunismo como intentan meter miedo algunos para aferrase al poder). No copiemos formas de gestión ineficaces y que a la larga cuestan más por ahorrar en la inversión inicial.




Más proveedores de salud, más gestores, más burocracia, más sistemas informáticos, menos continuidad asistencial

Esta amalgama de proveedores de salud de la sanidad pública catalana nos ha llevado a una situación de aislamiento entre proveedores. Hasta 5 sistemas informáticos distintos en toda Cataluña sólo de historia clínica de atención primaria (al menos que yo haya trabajado con ellos) hacen que lo que un médico escribe en una EBA no sea visible para otro médico de familia que trabaja en el ICS, o del CAPSE o para uno del PAMEM. Lo mismo que ocurre entre la comunidades autónomas, pasa en Cataluña entre ambulatorios! es inadmisible en la sociedad de la información.

Y otro tanto entre hospitales, por ejemplo el Hospital Clínico no comparte historia con los hospitales del ICS, ni ellos con el de Sant Pau y por supuesto mucho menos lo hacen las nuevas incorporaciones privadas de IDC Salut Capio (Sagrado Corazón, Hospital General de Cataluña o Clínica del Pilar) o el Hospital de Esplugues que asumen servicios que antes daba el Hospital de Bellvitge del ICS, con el perjuicio que supone perder la información de las historias clínicas de especialistas que antes podíamos consultar desde cualquier ambulatorio y el deterioro de la continuidad asistencial.

Hemos de avanzar hacia un sistema único de historial clínica digital en el Sistema Nacional de Salud, y no a fragmentarlo cada vez más o crear costosas plataformas para interconectar todos los sistemas existentes de forma incompleta.



La historia clínica digital ha de ser común. Fuente madrid.org

La Sanidad es un derecho derecho universal

La sanidad es un derecho universal y no puede ser un negocio que beneficie a unos pocos. Si puede dar beneficios, se ha de mejorar la eficiencia de los servicios públicos y estos deben revertir de nuevo sobre los ciudadanos, mejorando la prevención, los desajuste sociales que generan enfermedad, las instalaciones, las prestaciones que se dan (o su distribución), mejorando equipos, las condiciones de trabajo... y en definitiva en mejoras de la calidad de la atención que reciben los pacientes. ¿Qué beneficio aporta el que una empresa privada se lleve el excedente que se puede devolver a la sociedad? 

En la sanidad pública lo primero es el paciente. En la privada lo primero es el beneficio y la rentabilidad empresarial, no lo perdamos de vista, en la privada los pacientes que no son rentables, no interesan.

Por esto y por muchos motivos más, ha de ser pública, gestionado por profesionales públicos competentes sin relación con la sanidad privada o la industria farmaceútica, regulados con incompatibilidades, sin puertas giratorias, y que asegure la atención de toda la población por igual. El que quiera una atención más acorde con sus gustos personales, puede recurrir a la privada, hay sitio para todos.

Además ha de ser de calidad. No nos sirve una sanidad pública deficiente para la población con menos ingresos que no puede permitirse una privada. Y una de lujo para los que más tienen, y que contrariamente, son los que menos la necesitan cumpliéndose a rajatabla la ley de cuidados inversos (2). 

La sanidad publica garantiza la equidad en los servicios sanitarios y distribuye los cuidados en función de las necesidades de cada población, cuidémosla.

El trabajo público garantiza la igualdad de oportunidades, la justicia y los derechos laborales

Con frecuencia se concierta un servicio para que salga más barato. Muchas veces esta reducción de costes no sólo se hace con mejoras organizativas (fácilmente reproducibles a nivel público), sino que la asumen los trabajadores con reducciones de sueldo, empeoramiento de condiciones de trabajo, peores horarios, presiones para no luchar por derechos laborales por miedo al despido, imposición de incentivos empresariales que buscan reducir costes aunque impliquen disminuir la calidad de la atención que se da al paciente, ahorrar en seguridad, material etc etc... Y que a la larga afecta a la calidad de la asistencia además de generar enfermedad a la sociedad.

Aparentemente los usuarios o pacientes no notan la diferencia entre ser atendidos en un centro de gestión pública o privada, más allá de que a veces (no siempre) el edificio sea más nuevo y les atienda en el mostrador una señorita guapa, joven y educada, lo cual genera desigualdad de oportunidades laborales pagadas con dinero publico, ¿por qué no contratan a señores/as con una discapacidad o poco agraciados/as físicamente pero igual de simpáticos/as y competentes? De nuevo generamos injusticia y enfermedad social con dinero público.

En cambio sí lo notarán si son empleados por las empresas privadas en vez de por las públicas, donde no hay criterios de igualdad de condiciones a la hora de acceder a los empleos, en las que los trabajadores tienen menos derechos, prestaciones, peores horarios, condiciones más precarias o sufren impagos cuando las empresas no van bien. El estado no puede financiar con el dinero de todos una precarización encubierta del trabajo público mediante conciertos y subcontratas. Además ya hemos visto que los resultados en salud se han mostrado en ocasiones peores que en la pública y nunca superiores.

Como pacientes y como trabajadores potenciales de los servicios de salud, la gestión pública de los servicios es imprescindible, porque es más justa, y porque garantiza la igualdad de oportunidades y los derechos de los trabajadores. 

La finalidad de la sanidad pública no puede ser reducir costes para conseguir la atención más barata posible con el fin de dar beneficios a empresas privadas, como se hace hoy en día. El fin último, el cual no se puede perder de vista, es dar la mejor atención posible al ciudadano a un coste aceptable, y si se puede, al menor coste, siempre que se respeten los derechos de los pacientes, los de los trabajadores y la calidad del servicio prestado.

Por desgracia, con la crisis la gestión pública se está acercando peligrosamente hacia las prácticas de la empresa privada, y en algunos casos comienzan a anteponerse los criterios económicos de control del gasto y alcance de objetivos presupuestarios, a las necesidades de los pacientes, con el riesgo que eso supone para la salud.





¿Conciertos sanitarios si o no?

Desde mi punto de vista, claramente no. El concierto a empresas privadas debería de realizarse sólo de forma excepcional cuando no se disponga de un servicio o sea tan infrecuente que no sea eficiente su creación. No puede ser un negocio para unas cuantas empresas privadas con frecuentes vínculos con políticos de (permitidme que adopte la palabra de moda) "la casta". Además debería de realizarse garantizando las mismas condiciones de trabajo que en la sanidad pública para poder ser comparables en términos de ahorro, economía y justicia social y laboral. El trabajo público debe ser un ejemplo de lo que han de ser las prácticas empresariales. Jornadas de 35 horas que permitan la conciliación de la vida laboral y familiar, días de libre disposición, facilidades para la lactancia y maternidad, facilidades para coger permisos para cuidado de familiares, hijos enfermos, excedencias etc etc, los funcionarios no pueden ser vistos como privilegiados, todos debemos disfrutar de las mismas condiciones laborales, y no a costa de reducir los derechos de los trabajadores públicos sino obligando a la empresa privada a adoptarlos. No hemos nacido para ser esclavos del trabajo, si no para vivir una vida plena, disfrutar de la familia y amigos, y desarrollarnos como profesionales y como personas.



Gestión pública. Tenemos que involucrarnos

Los médicos, enfermeras y personal auxiliar del sistema público de salud tenemos que reflexionar, hasta hace pocos años nos hemos negado a participar en la gestión de los centros esgrimiendo que nosotros no gestores. Algunos se han acomodado con la perspectiva de un trabajo para toda la vida intocable olvidando que estamos ahí para dar un servicio a la ciudadanía y no únicamente para asegurarnos nuestro futuro, lo mismo que hacen los políticos que ahora criticamos.

Esta visión ha de cambiar, si no nos gestionamos nosotros, nos gestionan desde fuera personas que no saben lo que es estar día a día metido en una consulta o al lado de la cama de un paciente, empujando camillas o detrás de un mostrador atendiendo a personas con grandes necesidades que, muchos políticos ni se imaginan que existen porque nunca las han vivido a su alrededor, apoyando a gente que sufre la enfermedad, con el desgaste que supone hacerlo en condiciones de sobrecarga asistencial, grandes listas de espera y falta de tiempo. Debemos de comenzar a trabajar con visión de calidad y de mejora continuada hacia la excelencia, con el fin de satisfacer a la población con nuestro servicio y saber adaptarnos a las necesidades cambiantes de la población, con flexibilidad, con menos rigidez.

No podemos seguir quejándonos eternamente de los políticos que tenemos, hay que pasar a la acción. Ha llegado la hora de gestionar nosotros mismo la sanidad, usuarios de la sanidad pública y profesionales estamos llamados a formar parte de los movimientos sociales, de las mareas blancas, de los nuevos partidos políticos que defienden los servicios públicos de calidad, la equidad en salud, los derechos sociales y las condiciones de trabajo dignas.

Entre todos si se puede. La confluencia hacia fines comunes hace la fuerza

Desde septiembre (2014) he participado en el Círculo de Podemos Sanitat Catalunya / (@PodemosSanitat) y el de sanidad y salud de Barcelona en Común, para aportar ideas y mi experiencia como profesional de la sanidad pública. Animo a todos los lectores que quieran aportar su granito de arena a que se incorporen a cualquiera de los movimientos sociales y politicos de empoderamiento ciudadano que están surgiendo, en especial a los movimientos de confluencia política que se están creando (como Barcelona En Comú) y cualquiera de las plataformas en defensa de la sanidad pública que existen, por los que creo que hay que apostar para unir fuerzas y no debilitarnos unos a otros

Qué hemos de pedir a los nuevos partidos?

En momentos de cambio y de crisis como la actual y ante el comportamiento de los politicos en el pasado, es normal que la ciudadanía se organice y surjan nuevos partidos para acabar con una clase política del pasado, llena de privilegios, corrupción, de tráfico de influencias, de comisiones ilegales; el cambio de generación de los políticos de la transición ha de canalizar otra forma de hacer política, para atender a las necesidades reales de las personas, más participativa, más resposable, que regule estrictamente las puertas giratorias, las incompatibiulidades y los conflictos de intereses entre politicos e intereses privados, y algo muy importante, que se financien mediante financiación colectiva (crowfounding) y sin ayuda de prestamos de bancos y donaciones de grandes empresas y así evitar vínculos privados que acaben actuando como lobbies y condicionando la politica del pais en beneficio de unos pocos. Estos partidos no tienen nada que perder eliminando los privilegios de "la casta", ni a poderes que contentar. Esta nueva fuerza independiente hay que aprovecharla.  Tenemos la obligación de estar ahí, profesionales sanitarios públicos de todo tipo, que sabemos las deficiencias del sistema, sus vicios y sus necesidades. También para ser críticos con propuestas populistas que pueden tener calado en la opinión pública sin que sean realmente las que necesita la población, para rebatirlas con argumentos. Aportemos nuestro conocimiento.


Fuente: dempeusperlasalut


Por el derecho a la salud y a decidir la sanidad que queremos

Más allá del debate independentista (en el cual no entraré) e independientemente del resultado final de este proceso, existe la necesidad de crear una nueva sanidad en Cataluña. Varias plataformas en defensa de la sanidad publica catalana ha consensuado una serie de mínimos en el manifiesto "Pel dret a decidir també la nostra salut i el Sistema Sanitari de Catalunya", en el que se pide la recuperación de la sanidad 100% pública, acabar con el negocio de la salud y que se actúe sobre los verdaderos determinantes de la salud de las personas, es decir las desigualdades sociales y económicas, factores medioambientales y laborales. Podéis consultar este manifiesto de mínimos para la el sistema sanitario catalán en este enlace en castellano en este otro en catalán, al que me suscribo yo personalmente, y que también lo han suscrito Podemos Sanitat CatalunyaICVEUIA y que fue debatido en las Jornadas por el derecho a decidir la salud y el sistema sanitario que queremos en Barcelona. Más información en este enlace.


Os dejo este vídeo del programa grabado ayer e@LAlternativaTV, en el que se denuncia la farsa de programa que se emitió en TV3 en marzo de 2015 defendiendo el modelo pseudoprivado catalán de sanidad pública, la  corrupción y los negocios que se hacen en Cataluña con el dinero público, así como la constitución de la Marea Blanca de Cataluña el pasado sábado día 28 de febrero. Está en catalán pero no lo dejes de ver, al menos los catalanes!!


Puedes seguirme en          

Referencias

  1. Gestión privada: ¿más eficiente? Sergio Minué Lorenzo, José Jesús Martín Martín. AMF 2013;9(1):15-23 (documento en abierto)
  2. Lo socioeconómico en la consulta. Patricia Escartín Lasierra, Luis Andrés Gimeno Feliu AMF 2013;9(7):373-380 

Comentarios

  1. David, ha sido una auténtica maravilla tropezarme con tu blog, pero esta entrada es realmente brutal!!! Me encantaría proponerte una pequeña charla en la UPF dentro de la asignatura SALUT I RSE, precisamente sobre salud pública...Enhorabuena por tu blog, y por el srntimiento y la ideología que lo alimenta.

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    1. Hola Miguel,

      Gracias por la propuesta, no soy ningún experto en el tema, son sólo pensamientos como profesional y ciudadano. Podemos hablar sobre la charla, contactame por el mail del blog mejor drlopezheras@gmail.com y hablamos.

      Un saludo.

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