miércoles, 16 de marzo de 2016

"The True Cost", el verdadero coste de la moda, sus Fashion Victims y cómo estar a la última de forma más sostenible y justa. ¿Slow fashion vs Fastfashion? Tú decides

The true Cost ¿Quién paga el precio de nuestra ropa?
www.truecostmovie.com
El domingo acababa la segunda edición del Festival Mortiz Feed Dog sobre moda, cultura y ciudad que nos ha dejado interesantísimos documentales sobre la moda, su industria y la cultura que se mueve alrededor de ella. Un festival sobre moda nos puede evocar cosas como glamour, superficialidad, lujo y consumismo. Sin embargo el festival reivindica el lado más cultural de la moda e incluso ha tenido cabida la denuncia social y medioambiental en el documental The True Cost, un "must see" dentro de los documentales que nos muestra de forma impactante los verdaderos costes que hay detrás de la fabricación de las prendas de ropa y sus autenticas "fashion victims", que no somos nosotros sino los que confeccionan nuestra ropa. El documental pretende sensibilizarnos para que seamos consumidores más conscientes, responsables y exigentes, y participemos en el cambio que precisa también el mundo de la moda hacia un modelo más sostenible y respetuoso con los derechos humanos y de los trabajadores , pero también con el medio ambiente. Porque la moda es la segunda industria más contaminante del planeta únicamente superada por la del petróleo según nos cuenta este documental. Si, no es ninguna tontería.

¿Qué consecuencias tiene el coste cada vez más barato de la ropa que compramos? ¿Quién paga el ahorro del precio en la ropa barata que consumimos? ¿Qué consecuencias tiene el consumismo cada vez más desenfrenado en ropa y accesorios de moda sobre el medio ambiente y la salud del planeta? ¿Qué consecuencias tiene la deslocalización de las fábricas a países dónde no se respetan los mínimos derechos de los trabajadores o la protección del medio ambiente en las industrias? ¿Existe una alternativa al fastfashion /fastmoda o moda rápida actual?

Todo esto y mucho más en el documental "The True Cost" que está disponible en alquiler o compra on line incluido iTunes, Amazon video, VHX y Netflix. Consulta las formas de visualización en este enlace y si no quieres pagar por verlo puedes seguir leyendo esta entrada que te lo explico a continuación.


The true cost. Trailer oficial


Salvados - Fashion Victims

Jordi Évole también se ha hecho eco del problema del Fast Fashion y el mes pasado dedicó un programa entero a denunciar el problema de la industria de la moda actual y que también os animo a verlo de desde este enlace. Os dejo aquí el trailer del mismo, es bastante más light que el documental The True Cost pero sirve de introducción al problema de la ropa low cost.

Salvados Fashion Victims: ¿Qué hay detrás de la ropa low cost?


Cuál es el verdadero coste de la ropa?

El coste oculto de la ropa que compramos es precisamente el que no pagamos. Las empresas de moda buscan el máximo beneficio de su negocio y un ahorro de unos céntimos o pocos euros en la confección de una prenda suponen al final millones de euros que no están dispuestos a no ganar aunque para ellos suponga un cambio de distribuidor y de país si este no acepta la reducción de costes. El ahorro entonces recae sobre cosas como el salario de los empleados de la fábrica, el número de horas extras que han de realizar (pagadas o no), la seguridad laboral, el control de residuos o el uso de fibras sintéticas más baratas. Y no es que no sea rentable producir dignamente sino que se quiere cada vez más y más beneficios. 

Finalmente para que nosotros paguemos 1 ó 2 euro menos por una camiseta, millones de personas trabajan como esclavos o peor aún, mueren aplastadas por fábricas que se derrumban o se queman con sus trabajadores dentro. Para que nosotros tengamos unos zapatos baratos cada temporada y tiremos los de la anterior medio nuevos porque ya no nos gustan, se tienen que contaminar tierras y ríos con pesticidas, fertilizantes, tintes de ropa, químicos para tratamientos textiles etc etc etc . Y mientras se van llenando los vertederos de toneladas de tejidos de ropa medio usada pero bien pasada de moda. 


El documental plantea a varios problemas relacionados con el negocio actual de la moda

El problema social vinculado a los derechos humanos y de los trabajadores

El primero es el sufrimiento humano de los trabajadores que confeccionan la ropa que vestimos. Éstos van desde los salarios bajos que reciben incluso para sus países, los riesgos para la salud de las condiciones de trabajo (exposición a tóxicos, interminables jornadas laborales, instalaciones y maquinas poco seguras...) y falta de derechos básicos laborales como el sindicalismo, el derecho a la huelga, los descansos, falta de vacaciones etc etc...

Algunos grandes empresarios de la moda justifican estas situaciones con frases como, "nosotros llevamos miles de puestos de trabajo a estos países y si no estuviéramos vivían aún peor", "estamos ayudándoles a su desarrollo" y con esto pretenden lavar sus conciencias. En cierto modo la culpa no es sólo de las multinacionales directamente ya que no son sus fábricas, también lo es del dueño de la fábrica o del gobierno que permite estas condiciones laborales y de la propia desigualdad entre países del mundo...., pero ellos son responsables indirectos del trato como esclavos que se les da en las cadenas de producción, si no auditan o cierran los ojos para no saber a quién subcontratan. El fin no justifica los medios, llevemos trabajo y capital a estos países, pero de calidad...



El derrumbe de la fábrica Ranna Plaza en Dacca Bangladesh en 2015
dejó más de 200 personas muertas sepultadas por los escombros.



El problema medioambiental

Por otro lado está el problema medioambiental y la falta de control sobre los residuos tóxicos desde el proceso de cultivo del algodón como pesticidas y fertilizantes que contaminan ríos y tierras de las que dependen millones de personas y sus ecosistemas; la producción de fibras sintéticas, químicos para teñir, curtir el cuero, tratar los textiles etc etc y por último la generación de residuos de tanta ropa que acaba en vertederos, mercados ambulantes de países del tercer mundo o en bosques, playas y otros lugares. Las fibras sintéticas además pueden tardar cientos de años en degradarse por lo que el problema se extenderá durante décadas aunque hoy volviésemos a producir y consumir al ritmo de hace 20 años.




Moda tóxica. fuente clausette.cc


Medium en montaña de basura África. 
Imagen del fotógrafo Maurize Monteiro de su serie "La profecía"


Yo deslocalizo, tu deslocalizas, el deslocaliza... y que te den con tu inversión

Cuando un país "barato" deja de serlo porque se desarrolla o suben los costes de producción por la mejora de las condiciones laborales o el control de la contaminación de la industria, las empresas  directamente cambian de país dejando a fábricas que han hecho inversiones para ajustarse a las necesidades de las empresas tiradas con sus inversiones hechas en épocas de bonanzas... ¿pero no íbamos a ayudarles? ¿a darles puestos de trabajo? ¿y ahora qué? Miles de trabajadores a la calle y empresarios que tienen que cerrar sus negocios.

Pasó en Galicia cuando la industria textil de los 90 decidió dejar de contratar a talleres locales e irse a Portugal, en Portugal cuando decidió irse a Marruecos, en Marruecos cuando decidieron irse a China, en China cuando se traslada la producción a Camboya y esta misma presión  ahora se hace sobre Camboya ya que es más barato producir en Bangladesh, probablemente el país con las fábricas de textil con peores condiciones del mundo. 


¿Pagar 10 centimos más para asegurar un salario digno? WTF!!

Según este reportaje del El Mundo, duplicar les salario de un trabajador de China, Camboya o Bangladesh solo supondría para las grandes multinacionales d ella moda un incremento de entre un 0,5-3% del precio final del producto, unos 10 céntimos para una camiseta de 20 euros!! Entonces el problema no es que queramos ropa barata en occidente, sino el ansia del aumento de beneficios de las empresas.



Trabajadora Camboyana pidiendo un sueldo de 160 dólares para poder vivir.


Fast Fashion - Moda rápida ó Slow Fashion - Moda lenta

La moda rápida (fast fashion) es una suerte de fastfood de la ropa con unas consecuencias desastrosas. Moda barata y de mala calidad que no dura más de 1 temporada (o unos pocos meses) o bien que desechamos aunque nos la hayamos puesto 2 veces porque su bajo precio nos hace no darle el valor que tiene:  cientos de duras jornadas laborales tiradas a la basura sin pensar lo que hay detrás de la etiqueta. Entramos en un círculo de que la ropa es barata y por eso es mala y como se estropea pronto compro más y además en vez de 2 temporadas hago 4 u 8 al año y así induzco a comprar más y más prendas de ropa y entramos en una espiral de consumo imparable y acelerado que es la fastfashion.


Slow fashion. Fuente imagen 


Cuales son las soluciones al fast fashion

Consumidores conscientes y activistas

La primera es tomar consciencia de los problemas que hay detrás de la ropa que compramos y convertirnos en consumidores conscientes y activistas. El poder es del consumidor y si decidimos comprar sólo moda responsable toda la industria cambiara hacia prácticas éticas.  Además puedes ser un altavoz del problema y ayudar a difundir este mensaje a favor de una moda más sostenible y justa, más respetuosa con los seres humanos y el planeta, compartiendo esta entrada y hablando a tus conocidos sobre el documental.


Reducir, reciclar y reutilizar

La segunda pasa por las 3 R (reducir, reciclar y reutilizar), en especial la "R" de reducir, es decir consumir menos moda. Actualmente compramos moda de forma compulsiva, es tan barata que no le damos valor a lo que compramos y en cuanto deja de gustarnos o aparece algo que nos gusta más lo desechamos y compramos otra, y las prendas acaban nuevas en los vertederos.

Soluciones como comprar menos ropa, comprar ropa de mejor calidad que dure más, utilizar la que compramos hasta que la gastamos, regalar a otras personas lo que ya no nos ponemos, revenderla en mercadillos de segunda mano. También comprar ropa en las tiendas y los mercadillos de segunda mano que proliferan últimamente como Flea Market, Lost & Found, De mano en mano etc etc... son buenas opciones siempre que compremos prendas necesaria y no más antojos, para dar una segunda vida a la ropa que ya existe, y por último siempre siempre siempre, reciclar la ropa vieja.

Y también la customización de prendas para darles un nuevo aire o el arreglo de las mismas si se estropean. El Ayuntamiento de Barcelona y el AMB dispone del programa "Milllor que nou" (mejor que nuevo) y en sus talleres te enseña a hacer tus propios arreglos (de ropa y pequeños electrodomésticos). Y si no eres manitas podemos dar trabajo a toditas y modistos que los hacen por precios muy económicos.


Comprar slowfashion / modalenta y ropa de comercio justo

Existen también redes de productores, distribuidores y tiendas que venden ropa de comercio justo y/o que forman parte del movimiento slowfashion, el slow de la moda.  Prendas producidas con fibras naturales orgánicas o no, sin tóxicos o comprometidas con el medio ambiente en la depuración de las aguas antes de verterlas a los ríos, en fábricas con salarios adecuados, con respeto por los derechos de los trabajadores  etc etc..

Movimientos como Fashionrevolution que cada 24 de abril realiza un acto en conmemoración a las victimas del derrumbe de la fabrica de Dacca en Bangladesh para pedir un cambio en la industria d ella moda. Plataformas de moda sostenible como Slow Fashion Next, portales de venta de moda sostenible como Move to Slow Fashion,  auditores como Better factories Camboya que certifican qué fabricas cumplen con los estándares de buenas prácticas empresariales, son solo algunas de las iniciativas que ya existen en España y en el mundo sobre moda sostenible.

Publicidad de Fashion Revolution


Comprar fibras naturales biodegradables: algodón orgánico

Otra opción es comprar prendas hechas con fibras naturales de agricultura ecológica como el algodón orgánico que emplean muchas marcas de slow fashion.  Algunas grandes marcas también están comenzando a incluir el algodón orgánico en algún porcentaje en algunas líneas de ropa. 

Por ejemplo H&M lleva varios años con lineas de ropa  H&M Conscious, básicas de algodón orgánico en su totalidad o en un porcentaje concreto y que incrementa sólo ligeramente el precio final de la prenda (1 ó 2 euros por camiseta para asegurarte de que no contaminas no es nada!), yo no dudo en comprarlas, es un pequeño gesto que multiplicado por millones de camisetas en todo el mundo suponen un importante impacto en la contaminación global.  

Pero no te dejes engañar por este maquillaje sostenible que queda muy bien ante la opinión pública, H&M es la gran marca que más (ruido) hace sobre la sostenibilidad de sus políticas (al menos desde el punto de vista ecológico y dentro de lo sostenible que puede llegar a ser una multinacional que no es el modelo ideal de empresa sostenible). Y digo ruido porque hay que tener en cuenta que es posible que H&M sea la compañía que más ha deslocalizado su producción a los países con la mano de obra más barata y peores condiciones laborales de los trabajadores como Bangladesh. No hay más que mirar las etiquetas de las prendas que tengo en casa y darse una vuelta como he hecho hoy por 3 de estas grandes marcas....la diferencia ha sido abismal, en ZARA el 80% de la ropa que he mirado para comprar estaba hecha en Portugal, Marruecos, Turquía e incluso España, sin embargo la mayoría de la ropa que miré en Mango y sobre todo en H&M estaban confeccionadas en mayoritariamente en Bangladesh. Por ello mira las etiquetas si optas por grandes marcas.

Línea Conscious de H&M


¿Por qué algodón orgánico?
Publicidad de Tambalea, marca de moda sostenible



Cambio de modelo económico, del capitalismo ultraliberal y desregulado a la economía del bien común

En realidad el problema de la fast moda no es ni mejor ni peor al de otros sectores de la economía donde ocurren cosas similares ya que es un problema sistémico del modelo económico actual. Por ejemplo

La alimentación Low Cost
  • En la ganadería con el maltrato animal que se da (como ya vimos) con las gallinas y sus huevos o las vacas y su leche
  • La agricultura intensiva que genera altísimos costes medioambientales a cambio de comida barata, con pesticidas y por tanto de peor calidad
  • Las piscifactorias o la sobre explotación marina.
Los trabajos Low Cost
Como pueden ser callcenters deslocalizados o industrias de cualquier otro sector que se mueve a países donde obtienen mayores márgenes de beneficios a costa de peores condiciones laborales, menores exigencias medioambientales y salarios más bajos. ...

¿Hasta cuánto se puede aumentar beneficios y reducir costes si perjudicar a los demás o al planeta? 

¿Tendrá que haber siempre países pobres para mantener el ritmo de vida y el consumo de los países ricos? ¿Tendrá que haber países subdesarrollados que nos sirvan de vertedero para producir lo que contamina? ¿tendrá que haber por siempre esclavos que sirvan a los que tenemos suerte de vivir acomodados?

Las aerolíneas de bajo coste han hecho el camino de ida y parte de el de vuelta y una vez alcanzaron los precios más bajos imaginables tuvieron que dar marcha atrás pues los ajustes llegaban a un punto que era insostenible mantener la calidad del servicio o las condiciones dignas para empleados y/o pasajeros  (por ejemplo con Ryanair que todavía trata de lavar su mala imagen de esa época).

Gobiernos comprometidos con la economía del bien común

En última instancia, la mayor capacidad de producir cambios está en los legisladores y por tanto en nuestras manos. Hoy en día las marcas solo firman compromisos voluntarios y no vinculantes con ONGs y se comprometen con ellas sin la obligación de cumplirlo. Por ejemplo Greenpeace  en su campaña Detox Fashion ha firmado acuerdos con grandes marcas de moda como Adidas, H&M, Inditex/ZARA o Mango de compromiso para eliminar los tóxicos  en sus cadenas de producción de aquí al año 2020, pero si no lo cumplen, no pasa nada.  En su web tiene un listado de grandes marcas que se han comprometido (y las que no) a eliminar los tóxicos más contaminantes de su cadenas de producción, puedes consultarla en este enlace y estar al día de sus avances.



Campaña Detox Fashion: Moda libre de tóxicos de Greenpeace

Pero los compromisos han de venir de leyes que impulsen los gobiernos de obligado cumplimiento por las empresas. La economía del bien común es un modelo económico del que cada vez se habla más y que consiste en incluir dentro de la ecuación económica el coste social y ecológico de las actividades económicas. Es decir no sólo se mira el benéfico en términos de capital económico sino también si aporta algo positivo a la sociedad y al medio ambiente. Así a las empresas se les pide que respeten los derechos humanos, los laborales y el medio ambiente para poder operar en los países, acceder a concursos públicos o acceder a beneficios fiscales, gravando a aquellas menos beneficiosas con el bien común y favoreciendo a las que más aportan. Partidos como Barcelona en Común, Ahora Madrid o Compromis  ya han incluido cláusulas sobre justicia social y medioambiental para los contratos públicos en los ayuntamientos donde gobiernan, y éste es el camino, porque aunque nos cueste un poco más a la larga sale más a cuenta pues aportan un valor añadido a la sociedad.

Pues nada esta esta es mi pequeña contribución a concienciar a los seguidores del blog y a mis amigos sobre el problema de la fastmoda actual. Aporta tu granito de arena difundiendo este mensaje y compártelo en tus redes sociales.

Muchas gracias! y Be slowfashion!

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